
La
comunicación organizacional consiste en el proceso de emisión y recepción de
mensajes dentro de una compleja organización. Dicho proceso puede ser interno,
es decir, basado en relaciones dentro de la organización, o externo (por
ejemplo, entre organizaciones).
La
comunicación informal es una corriente dentro la estructura de la comunicación
laboral y es esencial para la eficiencia organizativa. La comunicación informal
es la que se establece entre los miembros de una organización por relaciones
afectivas, identidad, simpatía que se produce entre ellos, independientemente
del cargo o la posición que ocupen, facilita la colaboración y el intercambio
de experiencias y conocimientos.
Este
canal permite asegurar una mayor coordinación entre las distintas unidades de la
organización situadas en el mismo nivel jerárquico o entre personas situadas en
distintos niveles jerárquicos pero con la misma autoridad.
E.
Schein (1993), nos indica lo siguiente “… significa que los miembros del grupo
reconocen un sentimiento, experiencia de un sistema de comunicación común, que
incluso puede ser no verbal, en el cual los signos poseen el mismo significado
para todos los miembros”.
Hay
desviaciones en la comunicación como el rumor, que es un tipo de comunicación
informal. Surge debido a las limitaciones de información ante situaciones
importantes, confusas o ambiguas que producen ansiedad e incertidumbre; por
ejemplo, los cambios en las organizaciones.
La
comunicación informal muchas veces es vista como algo adverso al funcionamiento
de una organización. Esto ocurre cuando se propaga en forma de rumores malsanos, mentiras, informaciones inexactas que puedan tener consecuencias negativas para la moral de la empresa; pero si se le presta el debido cuidado y se maneja a favor, aprovechando esa información se puede tener beneficios, contribuyendo a consolidar el funcionamiento de la organización.

En
el funcionamiento de los canales de información tiene que haber un balance
entre comunicación informal y la comunicación formal. La comunicación formal y
la informal se complementan y se necesitan mutuamente.
E.
Zayas (1990) por otra parte, plantea lo siguiente: “conjuntamente con las
comunicaciones formales coexisten las informales que expresan las necesidades
afectivas de los hombres, la posibilidad de comunicar conocimientos más
íntimos, intereses espirituales que no se realizan a través de las
interacciones laborales dentro de la organización”.
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